domingo, 30 de diciembre de 2007

·Feli en "Revista Luz"



Felipe Colombo
Muy lejos ya de aquellos personajes que hiciera de la mano de Cris Morena, el actor enfrenta en Son de Fierro el desafío de encarnar a un joven que cae víctima de las drogas. En cuanto a su vida personal, luego de haber superado algunas crisis hoy se reconoce felizmente enamorado y en pareja.
Crecer no siempre resulta sencillo. Y mucho menos aún cuando uno tiene una carrera pública, y carga con el hecho de ser parte de la troupe de adolescentes “by Cris Morena”, de esos que tras ponerle rostro a sus éxitos quedan, durante años, asociados a los mismos. Palabras más, palabras menos, eso fue lo que vivió el actor mexicano Felipe Colombo. Con apenas 15 años, en 1998, llegó al país desde su México natal, para sumarse al elenco de Chiquititas. Cuatro años después, ya convertido en toda una celebridad adolescente, conforma junto a Benjamín Rojas, Camila Bordonaba y Luisana Lopilato, el elenco de Rebelde Way, tira que rápidamente se convirtió en un suceso y que le dio fama a sus protagonistas en países tan distintos entre sí como Ecuador, Guatemala, Paraguay, Indonesia, Bosnia, Israel, Macedonia, Chipre o Hungría. Pero en pleno 2005, con el éxito ya disuelto, asume el desafío de hacer Doble Vida -miniserie en la que hizo jugadísimas escenas junto a Juana Viale-, y llevar al teatro El Graduado -con Nacha Guevara- o No te preocupes ojos azules -obra que retrata el encuentro entre Frank Sinatra y Kurt Cobain, en horas previas a su suicido-. Tras salir airoso de cada reto, y luego de un año sabático, regresó a la pantalla chica con un papel en Son de Fierro, donde puesto a pelear por el amor de una mujer, fracasa y cae víctima de las drogas. Por fortuna, en la vida real las cosas no siempre son tan complejas, y el muchachito que arribó a Buenos Aires hace ya una década, confiesa haber encontrado en estas tierras algo más que un trabajo y un amor. -Lucho, tu personaje en Son de Fierro, termina al borde del abismo por el amor de una mujer, ¿en la vida real pasaste por una experiencia similar ? -No sé si fue precisamente por amor. Pero sí tuve momentos en los que entré en crisis, sobre todo de los 20 para acá, cuando paré con Rebelde Way. Ahí me empezaron a caer las fichas, me dí cuenta de lo que implicó el destierro, porque con tanto trabajo no registraba que pasaba a mi alrededor. -Pero me imagino qué en algún momento de tu vida, habrás sufrido alguna decepción amorosa...-Sí, porque me involucro mucho en las relaciones, las vivo intensamente. A veces no es necesariamente amor, pero sí hay un fuerte compromiso afectivo. De todas formas, con el tiempo uno aprende a medirse.-¿Y qué fue lo más terrible que se te pasó por la cabeza en ese momento? -En realidad soy más bien de autocastigarme, de autoflagelarme, de preguntarme porqué pasaron las cosas. Me encierro, necesito revisar, entender...-¿Llorás? -Sí, claro. Y me pongo de malhumor, hasta que vienen mis amigos y me sacan a pasear un poco, me despejo y se me pasa. -¿Tenés amigos acá, más allá de los que hiciste trabajando? -Sí, son extra laburo y extraordinarios. Me quedaron del secundario. -Hasta ahora se te conoció sólo una novia famosa (Luisana Lopilato). Una de dos, ¿o no sos de tener muchos romances o las preferís desconocidas? -Eso no lo elegís, tiene que ver con el momento que atravesás, con situaciones que se van planteando. No tengo un plan de acción claro con respecto a la pareja, además no soy de salir mucho. -Ahora estás de novio? -Sí. Hace unos seis o siete meses. Se llama Cecilia y es vestuarista. -¿Ya conviven? -No, estamos viendo cómo viene la mano, y si bien es algo que hemos hablado en algún momento, por ahora, no pasa de las proyecciones. -¿A qué estarías dispuesto a renunciar por amor? -Si es realmente amor puro y sincero, soy capaz de renunciar casi a todo. Para mí vivir enamorado es lo más importante. -¿Y qué es eso que no negociarías por nada del mundo? -No dejaría de dedicarme a mí, a mi profesión. Trataría de seguir pintando, haciendo teatro o música. A esta altura las búsquedas personales o espirituales son innegociables. -

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